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El mes de Rayab marca el comienzo de la temporada espiritual

El mes de Rayab marca el comienzo de la temporada espiritual para los creyente, que se extiende hasta Ramadán.
El mes de Rayab marca el comienzo de la temporada espiritual para los creyente, que se extiende hasta Ramadán.
Por: Redacción

El mes de Rayab marca el comienzo de la temporada espiritual para los creyente, que se extiende hasta Ramadán. Los tres meses de Rajab, Sha’ban y Ramadan son inigualables en su importancia. Ibn Rayab solía decir: “El año es como un árbol. Los días de Rajab son su foliación. Los días de Sha’ban son su ramificación y los días del Ramadán son donde se cosechan sus frutos». El Profeta ﷺ dijo:

Ciertamente Rayab es el mes de Allah, Sha‘ban es mi mes y Ramadan es el mes de mi Ummah. (Suyuti)

El mes de Rayab es uno de los cuatro meses sagrados mencionados en el Corán. Fue el mes en que el Profeta, que la paz sea con él, fue llevado al Isra wal Mi’raj (el Viaje Nocturno y la Ascensión), y los eruditos a lo largo de nuestra historia han afirmado las virtudes y beneficios de la adoración en este mes. Por lo tanto, debemos cosechar y recoger los beneficios del mes de Rayab y Sha’ban y usarlos como la base sobre la cual nos entrenamos y preparamos para la llegada del Ramadán. A lo largo del año participamos en diferentes tipos de «entrenamiento» (físico, profesional, educativo, por nombrar algunos) y los objetivos que a menudo tenemos son mejorar nuestras capacidades, habilidades, productividad y rendimiento. Entonces, ¿qué pasa con el programa de «entrenamiento» requerido para fortalecer nuestras almas y la conexión con nuestro Creador?

El mes de Rayab marca el comienzo de esta temporada espiritual de «entrenamiento». Al igual que cualquier otro programa de entrenamiento en el que participamos, requiere preparación, y podemos usar este mes para buscar intensamente la cercanía con Allah con la intención de prepararnos mental y físicamente para el Ramadán. Teniendo en cuenta que todos los programas de entrenamiento están diseñados para satisfacer las necesidades de nuestro cuerpo, alma y mente, ¿de qué maneras podemos honrar el mes de Rayab y usarlo como preparación para el Ramadán?

Incrementa la necesidad de Taqwa (Conciencia de Dios) a través del ayuno

El Profeta ﷺ recomendó ayunar al menos algunos días en cada uno de los meses sagrados. No hay mejor manera de prepararse para Ramadán que ayunar algunos días adicionales durante este mes bendecido y usar estos ayunos como un medio para acercarse a nuestro Creador. El ayuno construye el carácter de Taqwa si se hace de la manera correcta:

¡Creyentes! Se os ha prescrito el ayuno al igual que se les prescribió a los que os precedieron. ¡Ojalá tengáis temor (de Allah)! (Corán, 2:183).

Adquirir Taqwa lleva tiempo a dado que crece con el aumento de la creencia en el corazón de un creyente. Así que aprovechemos estos meses para trabajar en nuestros termómetros de Taqwa para ayudarnos, no solo a impulsarnos hacia Ramadán, sino también a mantener y aumentar la Taqwa durante todo el año.

Desarrolla una mentalidad de «dar más»

Da más desde tus posibilidades. Simplemente sonreír a alguien es una forma de dar y recompensar. Las posibilidades son infinitas, pero recuerda que tu mejor caridad es dar lo que más amas:

No alcanzaréis la virtud, hasta que no deis de lo que amáis. Y cualquier cosa que deis, Allah la conoce. (Corán, 3:92)

Abandona los malos hábitos y busca el perdón (istighfar)

Identifica y evalúa tus necesidades y objetivos espirituales. Luego construya un plan que sea efectivo y conveniente. Es un período para revivir el corazón y el alma y para purificarse de todos las faltas y las malas acciones. La mejor manera de hacer esto es preparar y entrenar el corazón a través de la purificación y el arrepentimiento.

Es muy recomendable decir la siguiente oración profética (conocida como Sayyid Al-Istighfar o el Señor del arrepentimiento) tres veces cada mañana y cada tarde:

اللَّهُمَّ أَنْتَ رَبِّي لا إِلَهَ إِلا أَنْتَ خَلَقْتَنِي وَأَنَا عَبْدُكَ وَأَنَا عَلَى عَهْدِكَ وَوَعْدِكَ مَا اسْتَطَعْتُ أَعُوذُ بِكَ مِنْ شَرِّ مَا صَنَعْتُ أَبُوءُ لَكَ بِنِعْمَتِكَ عَلَيَّ وَأَبُوءُ لَكَ بِذَنْبِي فَاغْفِرْ لِي فَإِنَّهُ لايَغْفِرُ الذُّنُوبَ إِلا أَنْتَ

Allahumma anta rabbi la ilaha illa ant, khalaqtani wa ana ‘abduk, wa ana ‘ala ‘ahdika wa wa’adika ma astata’at, ‘audhu bika min shar ma san’at, abu’u laka bi ni’matika ‘allaya wa abu’u bi dhanbi, faghfir li fa’innahu la yaghfir al-dhunuba illa anta.

«Oh Allah, tú eres mi Señor, y no hay Dios sino tú. Tú me creaste y yo soy tu sirviente, y cumplo en el pacto lo mejor que puedo. Busco refugio en ti del mal que he traído sobre mí. Reconozco todas las bendiciones que me has dado y reconozco mis faltas, así que perdóname, porque nadie puede perdonar las faltas excepto tú».


Fuente: Madina Institute / Corán / Sunnah

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