Beneficios espirituales del Hayy (4): el sa’y (recorrido entre Safa y Marwa)

Beneficios espirituales del Hayy (4): el sa’y (recorrido entre Safa y Marwa)

Beneficios espirituales del Hayy (4): el sa’y (recorrido entre Safa y Marwa)

Autor: Shayj Abdalhaqq Bewley

Tras el tawaf viene el sa’y, que en cierto modo recuerda a la hora punta en una de las grandes ciudades del mundo. Una masa interminable de gente que se mueve sin cesar hacia adelante y hacia atrás en una paradójica integración de orden y confusión. Sa’y es un remedo de la búsqueda desesperad de agua que hizo Hayar, la esposa del profeta Ibrahim, la paz sea con él, cuando le dejó con su hijo Ismail en las manos de Allah en el valle desértico de Bakka. Hayar corrió entre una y otra de las rocas de Safa y Marwa, subiéndose primero a una y luego a la otra para escudriñar el horizonte buscando viajeros que le ayudaran o algún rastro de agua.

Por fin, lo que tan desesperadamente necesitaba apareció bajo sus pies con el afloramiento del manantial de Zamzam. Lo mismo ocurre con nuestras propias vidas. Buscamos algo aquí y allí, intentamos conseguir ayuda de una u otra clase, de esa o aquella persona olvidando con frecuencia que Allah, ensalzado sea, conoce al detalle nuestras circunstancias; y entonces aparece la ayuda de Allah junto a nosotros, y a veces incluso dentro de nosotros, y la situación se resuelve sin mayor problema.

Como todos los ritos del Hayy, el sa’y está lleno de sabiduría y contiene muchas y diferentes intuiciones que pueden obtenerse cuando se hace este rito. En el libro El camino de Muhammad, Shayjh Dr. Abdalqadir as-Sufi dice lo siguiente al respecto:

“Cuando el peregrino comienza su sa’y, se una a un río de gente en movimiento entre las dos rocas, un río sin fin. Cuando uno cae en ese mar de actividad que va de acá para allá, y cuando ese océano de rostros baña tu alrededor –alguno que se ven una y otra vez, otro solo una vez y luego nunca más- la rítmica carrera de uno a otro lugar asume el momento de la actividad que ha gobernado toda una vida de olvido y distracción. Todos los conflictos y preocupaciones de la existencia, todo ese ir y venir, se condensa en esas siete terribles carreras entre A y B y el regreso de B a A. Siete vueltas bastas para que toda la serie de idas y venidas contenidas en nuestras vidas se hagan presentes ante el propio y palpitante corazón”.

Fuente: Libro ‘Islam: creencias y prácticas básicas

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