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Las virtudes de las tres últimas suras del Sagrado Corán

Busca el conocimiento en la lectura del Corán

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Por Sheij Abdul-Latif Al Otaibi

Alabado sea Allah, Señor del Universo. Le glorificamos, Le pedimos perdón por nuestras faltas y a Él nos encomendamos. Nos refugiamos en Allah del mal que existe en nuestras propias almas y de los perjuicios de nuestras malas acciones. A quien Allah guíe nadie puede desviar y a quien extravíe nadie puede guiar. Atestiguamos que no hay otra divinidad excepto Allah, Único, Quien no tiene copartícipe alguno, y que Muhammad es Su siervo y Mensajero. ¡Oh, Allah! Bendice a Muhammad, a su familia, compañeros y a todos aquellos que sigan su guía hasta el Día del Juicio Final.

¡Hermanos! Ciertamente uno de los actos de adoración de mayor recompensa y mérito par a Allah (SWT) es la recitación del Sagrado Corán, el Libro inalterable que no ha sido negado por ningún Libro que le precediera ni podrá ser refutado por ningún otro que le suceda, porque indudablemente es una revelación del Sabio, Loable. Y sabed que entre los más grandiosos capítulos del Generoso Corán existen tres por los que la Legislación exhorta a mostrar interés y dedicación, y que son: Al-Ijlás (El Monoteísmo), al-Falaq (La Alborada) y An-Nas (Los humanos).

El beneficio del capítulo «Al-Ijlás»

Con respecto a lo que ha sido referido acerca del capítulo «Al-Ijlás», hay un hadiz narrado por Abu Sa’id Al Khudri, que Allah esté complacido con él, donde el Profeta (PyB) dijo a sus compañeros: «‘¿Es muy difícil para vosotros recitar un tercio del Corán en una noche?‘ Esa sugerencia les pareció muy difícil, así que dijeron: ¿Y cuál de nosotros puede hacer eso? ‟ él dijo: ‘(La sura que habla de) Allah el Único y el Autosuficiente es un tercio del Corán‘». (Transmitido por Al Bujari y Muslim)

Esto significa que la recompensa por haber recita do la sura «Al-Ijlás» equivale a la de recitar un tercio del Corán, como lo ha explicado Sheij Al Islam, Ibn Taimiyya, que Allah lo tenga en su misericordia, cuando afirmó que: «Quien recite esta sura tendrá por recompensa lo equivalente a recitar el tercio del Corán».

Además, una de las virtudes que genera la lectura de esta sura es que en sí se considera un motivo de que Allah, Altísimo Sea, ame a su siervo. De ‘Aïsha, que Allah esté complacido con ella, se transmitió que el Mensajero de Allah (PyB) «Envió al frente de una expedición a un hombre que recitaba en la oración para sus compañeros y concluía siempre con: ‘Qul huwa Allahu ahad‘ (Di: Allah es Uno). Cuando regresaron de la expedición se lo mencionaron al Mensajero de Allah (PyB) y él dijo: ‘Preguntadle por qué motivo lo hacía así‘. Le preguntaron y el hombre respondió: ‘Porque es un atributo del Misericordioso y me gusta recitarla’. Y dijo el Mensajero de Allah ( PyB): ‘Informadle de que Allah lo ama‘». (Lo relataron Al Bujari y Muslim)

Dijo Ibn Taimiyya, que Allah lo tenga en su misericordia: «No existe en el Corán una sura que sea una típica descripción del Misericordioso excepto ésta».

Otra de las virtudes de la sura «Al-Ijlás» se destaca en el hecho de que quien la recite tres veces es como si hubiera concluido todo el Corán. De esto nos informó el Profeta, que Allah le bendiga y le dé la paz. Por eso, se debe recitar dicho capítulo con mucha frecuencia sin descuidar o abandonar el resto de las suras. Al contrario, uno tiene que esforzarse en la lectura de todo el Sagrado Corán, desde el principio hasta el final, y de un modo regular para lograr la mayor de las recompensas.

La Sunna de recitar las 3 últimas suras del Sagrado Corán

El Mensajero de Allah (PyB) solía recitar los tres últimos capítulos del Sagrado Corán antes de dormir. Soplaba en las palmas de su mano y se frotaba el cuerpo. De ‘Aïsha se transmitió que: «Cuando llegaba la noche, el Profeta (salallahu aleihi wa salam) se recostaba en su lecho, juntaba sus palmas, soplaba en ellas (escupía sólo con aire, sin saliva), recitaba las tres últimas suras del Corán (Sura Al-Ijlás, Sura Al-Falaq y Sur a An-Nas) y luego se frotaba todo el cuerpo tanto como le era posible, comenzando por su cabeza, luego su rostro y después sobre las demás partes del cuerpo. Realizaba esto tres veces». (Transmitido por Al Bujari)

Lo que demuestra también el beneficio que traen estos tres capítulos coránicos es que son súplicas e invocaciones de la mañana y de la tarde:

Pues, fue reportado por Abdullah Bin Khubaib, que Allah esté complacido con él, que dijo: «Salimos en una noche lluviosa y de densa oscuridad buscando al Mensajero de Allah para que nos dirigiera en la oración. Cuando lo encontré me dijo: ‘¡Di!‘. No dije nada y él repitió: «¡Di!«. Otra vez no dije nada y por tercera vez repitió: ‘¡Di!‘. Le pregunté: ‘¿Qué digo? ‘ Dijo: ‘¡Di!‘: (¡Di: Él es Allah, Uno. Allah, el Señor Absoluto. No ha engendrado ni ha sido engendrado. Y no hay nadie que se le parezca!), y las dos últimas suras del Corán cuando amanezca y cuando oscurezca, tres veces, te será suficiente para todo». (Transmitido por Abu Dawud)

También dichas suras son recitadas después de las oraciones obligatorias. Fue narrado por ‘Uqbah Ibn ‘Amer que dijo: «El Mensajero de Allah -la paz y las bendiciones de Allah sean con él- me ordenó recitar «Al-Mu´awidhatain» (las dos suras protectoras del mal: Al-Falaq y An-Nas) después de cada oración». (Transmitido por An-Nasa’i)

Al-Falaq y An-Nas son dos suras más que tienen grandes virtudes. El mismo ´Uqbah Ibn ´Amer, que Allah esté complacido con él, reportó: “El Mensajero de Allah, sallallahu ´alayhi wa sallam, dijo: «¿No saben que anoche ciertos versos fueron revelados, los cuales no tienen precedencia? Ellos son: «Di: Busco refugio en (Allah) el Señor del alba» (Sura Al Falaq); y: «Di: Busco refugio en (Allah) el Señor de la humanidad (Sura An – Nas)«”. (Sahih Muslim)

Ibn Al Qayyím, que Allah lo tenga en su misericordia, expresó acerca de las dos suras protectoras: (Al-Falaq y An-Nas) lo siguiente: «El propósito que hay detrás de la mención de estas dos suras es indicar su inmenso beneficio y la fuerte necesidad de tenerlas siempre presentes, porque nadie puede prescindir de ellas en tanto que tienen un efecto especial en resguardar a uno de las prácticas de brujería, del mal de ojo y de los demás males. Asimismo, la necesidad del siervo de refugiarse en su Señor por medio de estas suras es más grande que su necesidad de respirar, comer, beber y arroparse».

¡Quiera Allah bendecirnos con el Grandioso Corán y beneficiarnos con la guía de nuestro Profeta Muhammad! Pedid perdón a Allah por vuestras faltas y volved a Él arrepentidos; Él es Indulgente, Misericordioso.

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Jutba pronunciada en Mezquita del Centro Cultural Islámico “Custodio de las Dos Sagradas Mezquitas” Rey Fahd en Buenos Aires, Argentina, el 27/02/2015. Traducida y publicada por http://www.webislam.com

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