El equilibrio en la vida: un objetivo central en el Islam

El espíritu de la Sharia es que el hombre debe de usar para sus necesidades y bienestar los poderes con los que Dios le ha dotado y los recursos que ha extendido en los cielos y en la tierra.El espíritu de la Sharia es que el hombre debe de usar para sus necesidades y bienestar los poderes con los que Dios le ha dotado y los recursos que ha extendido en los cielos y en la tierra.

El espíritu de la Sharia es que el hombre debe de usar para sus necesidades y bienestar los poderes con los que Dios le ha dotado y los recursos que ha extendido en los cielos y en la tierra.

Por: Abu A’la Mawdudi

El Islam busca el bienestar de las personas y uno de sus objetivos declarados es el establecimiento del equilibrio en la vida. Esta es la razón por la que la Sharia declara que tu propia persona tiene ciertos derechos sobre ti. Un principio fundamental de él es que: “hay derechos de tu persona sobre ti”.

La Sharia prohíbe el uso de todo aquello que es perjudicial para la salud mental, física o moral. Prohíbe el consumo de sangre, de drogas intoxicantes, la carne del cerdo, las bestias de que cazan, los animales que no son higiénicos o venenosos; puesto que todo esto tiene efectos perniciosos para la vida física, espiritual, moral e intelectual del hombre.

Mientras que prohíbe estas cosas, el Islam anima al hombre a usar todos aquello que es limpio, saludable y útil y le pide que no prive a su cuerpo de alimentos sanos y limpios, puesto que el cuerpo de la persona también tiene derecho sobre esta. La ley del Islam prohíbe la desnudez y ordena al hombre a que vista ropas decentes y dignas. Le exhorta a que tenga una ocupación con la que ganarse la vida y desaprueba el permanecer ocioso y sin trabajo.  El espíritu de la Sharia es que el hombre debe de usar para sus necesidades y bienestar los poderes con los que Dios le ha dotado y los recursos que ha extendido en los cielos y en la tierra.

El Islam no cree en la represión del deseo sexual; sino que anima al hombre a que lo satisfaga de una manera lícita y buena para él. Le prohíbe volverse en una auto-persecución y  negación de uno mismo, y de hecho, lo anima a que disfrute las comodidades y bondades lícitas de la vida y a que permanezca en el camino recto y temeroso de Dios en las dificultades.

Para alcanzar la elevación espiritual, la pureza moral, la cercanía a Dios y la salvación en la Otra Vida, no es necesario abandonar este mundo. Al contrario, las pruebas del hombres son en esta vida y debe de permanecer en él y seguir el camino que Allah le ha marcado. El camino al éxito consiste en seguir la ley divina en las turbulencias de la vida, y no fuera de ella. El Islam prohíbe el suicidio y hace saber al hombre que la vida pertenece a Dios. Es un fideicomiso que Dios no ha dejado por un cierto tiempo para que podamos hacer el mejor uso de él, no es para que lo dañemos o los destruyamos de forma frívola.

Así es como el Islam enseña al ser humano que su propia persona tiene ciertos derechos sobre él y que es su obligación el satisfacerlos de la mejor manera posible de la formas sugeridas por la Sharia. Así es como puede ser fiel a sí mismo.

Por una parte, la Sharia ha ordenado al ser humano que cumpla con los derechos que su persona tiene sobre él y que sea justo consigo mismo, y por otra, le ordena que cumpla con estos derechos de tal manera que no infringa los de otras personas. La Sharia ha establecido un equilibrio entre los derechos del individuo y los derechos de la sociedad de tal manera que no surge conflicto y que hay cooperación en establecer las leyes de Dios.

El Islam ha prohibido estrictamente el mentir en cualquier forma, puesto que la mentira ensucia al mentiroso, daña a otra gente y es una fuente de amenaza para la sociedad. Ha prohibido completamente el robo, la falsificación, el soborno, el engaño, el interés y la usura; puesto que cualquier beneficio obtenido de esto es una daño a otros. La murmuración, la calumnia y la difamación están prohibidas. Los juegos de azar, la lotería y la especulación están prohibidos, puesto que en ellos una persona gana pero miles pierden.

Las formas de comercio con explotación han sido prohibidas. El monopolio, el acaparamiento, el abarcar tierra que no se pone en uso y otras forma de enriquecimiento personal a costa de otros han sido prohibidas. El asesinato y el derramamiento de sangre están prohibidos y la destrucción y el caos son crímenes, puesto que nadie tiene el derecho a tomar la vida o propiedad de otra persona para su beneficio propio.

El adulterio, la fornicación y la indulgencia sexual anti natural están prohibidas puesto que no solo violan la moralidad y comprometen la salud de quien lo hace, sino que también fomentan la corrupción y la inmoralidad en la sociedad, causan enfermedades venéreas, dañan la salud y la moral de las generaciones venideras, destruyen las relaciones matrimoniales y destruyen la fábrica de la estructura social y cultural de la sociedad.

Todas estas limitaciones y restricciones se han impuesto al hombre por la ley del Islam para evitar que el hombre traspase los derechos de los demás. El Islam no quiere que el hombre se vuelve egoísta y egocéntrico centrado solo en la obtención de varios deseos de la mente y el cuerpo mientras que transgrede los derechos de los demás impunemente. De esta manera, el Islam regular la vida para que el bienestar del individuo y de la comunidad pueda obtenerse. Pero para el desarrollo del bienestar social y el avance cultural, no basta con restricciones. En una sociedad en paz y próspera, las personas no deben solo no traspasar los derechos de los demás, sino que deben de cooperar de forma positiva y establecer relaciones de beneficio mutuo que contribuyan al bienestar de todas y al establecimiento de una sociedad humana ideal.


Fuente: Extracto del libro del autor Entendiendo el Islam, traducido con ligeras modificaciones editoriales por New Muslims

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