El Nafs en el Islam y el camino hacia la paz y la tranquilidad

El camino de la perfeccion del Nafs en el Islam pasa por tres fases expuestas en el Corán

El camino de la perfeccion del Nafs en el Islam pasa por tres fases expuestas en el Corán

Por: Redacción

Y te preguntan acerca del espíritu. Di: El espíritu procede de la orden de mi Señor y no se os ha dado sino un poco de conocimiento (17:85)

Imam abu Hamid Al-Ghazzali, uno de los grandes teólogos del Islam, escribió sobre el alma en sus obras “Ihya’ ‘Ulum ad-Din (El renacimiento de las ciencias religiosas) y Kimiya’i Sa`adat (La alquimia de la felicidad). El nafs (alma) es el que guía y cuida lo que el corazón siente, los ojos ven y la lengua saborea. El alma es como un vehículo que puede ser conducido y entrenado a cometer buenas o malas acciones, y puede llevar a una persona a la felicidad eterna o a la ira. Por lo que, el trabajo de un creyente es darse cuenta de su potencial; para poder hacer esto, debe entender el principal objetivo de la existencia: alabar al Creador para que su alma pueda regresar de forma segura a su hogar.

El alma se puede clasificar en dos categorías: la racional, que quiere alcanzar las necesidades espirituales, y la irracional, compartida entre animales y humanos, y que quiere alcanzar necesidades físicas como la comida, el refugio y el deseo de reproducir. Hacer un equilibrio entres las necesidades espirituales y las físicas hace que las personas sean conscientes de que son viajeros en este mundo y que no vivirán en él para siempre.

Al- Ghazzali explica en la Alquimia de la felicidad: “El alma debe de cuidar de su cuerpo, al igual que un peregrino de camino a La Meca cuida de su camello; ya que si el peregrino se pasa toda la vida alimentando y adornando a su camello, la caravana lo dejará atrás y éste se perderá en el desierto” (50). Este ejemplo muestra que para llegar a su destino, un viajero debe mantener y cuidar su transporte para que esté intacto para el viaje. Sin embargo, lo más importante es que el viajero, en el proceso, no olvide su destino final.

En el Corán, el alma está dividida en tres estados de desarrollo espiritual: al-Nafs al-Ammara (el alma que comete faltas), al-Nafs al-Lawwama (el alma que se lamenta) y alNafs al-Mutma’inna (el alma complacida). Al-Ghazzali escribe: “estas tres condiciones del alma no deben verse como etapas distintas, si no como diferentes aspectos o potenciales del alma, que están presentes simultáneamente, alguna estando latentes y otras activas. La fuerza dependerá de cuatro factores: la disposición innata del hombre, que puede ser buena, mala, angélica o animal; la educación; la propia disciplina en la edad adulta, y finalmente, la Gracia de Dios”. (Ihya `Ulum ad-Din xxix).

Al-Nafs al-Ammara se caracteriza por ser malvada, y si no se cuida, puede llevar a la destrucción de uno mismo y de los demás. Al-Ghazzali habla sobre el proceso de Al-Nafs al-Ammara: “De la misma manera, una falta leve lleva a otra, hasta que las bases para la salvación se han perdido por la destrucción de las bases de la fe en el momento de la muerte” (37). El estado de Ammar es, por consiguiente, la ausencia de fe que constituye una vida sin sentido en la que el alma ya no se separa de las malas acciones y no sabe cómo equilibrar su lado racional con el irracional.

Allah, subhanahu wa ta’ala (Exaltado sea) advierte en el Corán:

¿Qué opinión te merece quien hace de su deseo su dios? ¿Vas a ser tú su guardián? ¿O acaso cuentas con que la mayoría de ellos va a escuchar o a entender cuando no son sino como animales de rebaño o aún más extraviados del camino? (25:43-44).

Estos versos revelan cómo aquel que sigue su antojo e ignora la autoridad de Allah (swt) no puede ser siervo de Allah (swt). Esta persona ha hecho un mal uso del regalo del intelecto y se ha alejado más que un rebaño, ya que estos animales ni desobedecen un mandato espiritual ni cometen injusticias en el mundo.

El segundo estado del alma es al-Nafs al-Lawwama, el que se esfuerza por no cometer faltas, se cuestiona a sí mismo constantemente y se arrepiente. Allah (swt) dice:

¡Por un alma y Quien la modeló! Y le infundió su rebeldía y su obediencia*. *[Lit. su taqwa, su temor de Allah.] Que habrá triunfado el que la purifique. (91:7-10). El alma que se lamenta es crucial ya que representa el esfuerzo de cambio de las personas: Eso es porque Allah no cambia el favor que ha concedido a una gente mientras ellos no cambien lo que hay en sí mismos.
Y Allah es Quien oye y Quien sabe. (8:53).

El alma que se lamenta quiere llegar a ser consciente de sus actos y detenerse antes de cometer faltas, o sustituir una mala acción por una buena. Esta lucha entre la persona y el alma va variando, ya que es fácil disuadirse por lo mundano y olvidar el objetivo de la existencia. Al-Ghazzali narra que Sufyan al Thawri dijo: “Nunca he tenido que lidiar con algo más difícil que mi alma, la que a veces me ayuda y otra se opone a mí”. (Ihya `Ulum ad-Din 57)

Por lo que la clave para mantener un equilibrio en favor del bien es comprender lo que necesita el alma para no caer en un estado de olvido y rechazo.

Con su Misericordia, Allah (swt) nos recuerda:

Así pues, recordadme que Yo os recordaré; y agradecedme y no seáis ingratos conmigo. ¡Vosotros que creéis! Buscad ayuda a través de la paciencia y de la Oración*; es cierto que Allah está con los pacientes. (Qur’an 2:152-153)

Se requiere un gran esfuerzo, determinación y dependencia de Allah para comenzar el difícil proceso de alianza con nuestra alma.  Además, Allah (swt) eleva a aquellos siervos que se esfuerzan por mejorar:

Di: ¡Siervos míos que os habéis excedido en contra de vosotros mismos, no desesperéis de la misericordia de Allah, es verdad que Allah perdona todas las faltas, pues Él es el Perdonador, el Compasivo! (Qur’an 39:53).

Se le da esperanza al alma que se esfuerza para que siga adelante en el proceso de conseguir un lugar elevado cerca de Allah (swt).

El último y más alto estado del alma es al-Nafs al-Mutma’inna, a través del cual el alma ha alcanzado un estado de paz y tranquilidad al alinear su voluntad con la del Creador. Al-Ghazzali apunta: “El objetivo de la disciplina moral es purificar el corazón de una pasión oxidada y resentimiento, hasta que, como un espejo limpio, refleja la luz de Dios” (Kimiya’i Sa`adat 23). La analogía del espejo realza la idea de que el corazón solo refleja la verdad si es puro. Por lo tanto, hay que llenar el corazón con amor a Allah (swt) para no ser engañados por la apariencia del mundo.

Está en la naturaleza del ser humano, amar lo que Allah (swt) ama y detestar lo que Él detesta. El alma espiritual anhela ir a la par que los mandatos de Allah (swt) para así cumplir su deseo de estar con Él en la Eternidad.  El alma que se esfuerza por la causa de Allah (swt) está bendecida, ya que no solo vive bajo la sombra y la protección de Allah en este mundo, sino que será devuelto a Él con felicidad cuando haya preservado con éxito su naturaleza pura y verdadera. Allah (swt) dice:

¡Oh alma sosegada! Regresa a tu Señor, satisfecha y satisfactoria. (Qur’an 89:27-28).

Este mundo es una estación creada para dar la mejor forma al corazón y al alma; purificándola para poder residir en un gozo eterno en el Paraíso. El conocimiento de los diferentes estados puede elevar a la persona al estado más alto. El tercer estado se alcanza con un amor pleno, devoción y confianza en Allah (swt). Allah dice:

Y cuando Mis siervos te pregunten sobre Mí… Yo estoy cerca y respondo al ruego del que pide, cuando Me pide; así pues que ellos Me respondan y crean en Mí, ¡ojalá se guíen rectamente! (2:186)

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