Los principios que guían un código de trabajo islámico

Se basan en que que se requiere la inversión de capital y de trabajo para obtener ganancias y estas han de ser compartidas.

Se basan en que que se requiere la inversión de capital y de trabajo para obtener ganancias y estas han de ser compartidas.

Por: Adan A. Zulifaqar

El primer principio que guía la noción del trabajo en la ley islámica es el énfasis en el trabajo. Casi sin excepciones, los juristas musulmanes tiene una regla presuntiva que requiere que todo individuo trabaje y si mantenga a sí mismo y a su familia, excepto en circunstancias extremas. Como ha dicho el jurista musulmán contemporáneo, Yusuf al Qardawi: “El trabajo en el primer arma para luchar contra la pobreza”. Y se ha transmitido que el Profeta Muhammad, que la paz sea con él, dijo: “No hay mejor comida que la que se ha ganado con el uso de las manos” (Bujari). En otra narración del Profeta, que la paz sea con él, este dice que quien trabaja para proveer para su familia y para no tener que pedir, está llevando a cabo un acción de adoración (Al Tabarani). En este sentido, el ganarse la vida por uno mismo es considerado como un acto de adoración y algo central en la vida religiosa y espiritual del individuo. De hecho, lo que se espera en el Islam es que uno produzca más de lo que consume; por lo que se pone un gran énfasis en ayudar a que el individuo sea autosuficiente e independiente . Teniendo esto en mente, existe un apoyo significativo en lo religioso para asegurar los derechos de quienes trabajan. Por ejemplo, otra narración del Profeta dice que quienes no cumplen los derechos de quien trabaja para ellos es un opresor. Por lo que es útil para ilustrar esto considerar algunas áreas donde la ley islámica provee guía en el contexto del trabajo.

Salarios

La ley islámica tiene un enfoque muy estricto sobre el pago de servicios. Se ha transmitido que el Profeta, que la paz sea con él, dijo que al trabajador hay que pagarle antes de que “se seque el sudor” (Ibn Majah). Esto sugiere que el pago debe hacerse cuanto antes y no posponerlo. Esta idea es reforzada por el segundo gobernador de los musulmanes después de la muerte del Profeta, Umar ibn Al-Jattab. Umar, que Allah esté complacido con él, sugiere que es preferible pagar los salarios de forma diaria. Además, se refiere a la persona que no paga los servicios contratados como uno de los tres tipos de personas que serán “un enemigo de Dios” en el Día del Juicio. Con respecto a la cantidad real del salario en un sociedad musulmana, los juristas islámicos sugieren que deben de estar, al menos, “a un nivel que permita a los empleados satisfacer las sus necesidades esenciales y las de su familia de una forma humana”. Los juristas también dicen que se ha de especificar el salario que se va a pagar y porque trabajo en concreto.

Esto no quiere decir que pagar los salarios mensualmente no está permitidos, sino que esto se puede establecer así en el acuerdo entre el empleado y quien le contrata, pero que no debe haber retraso en el pago de estos.

La relación entre quien contrata y el empleado

Se considera muy importante la relación entre empleador y empleado para el funcionamiento general de la sociedad. El Islam reconoce que las divisiones sociales van a ocurrir en cualquier comunidad, pero estas divisiones no se deben usar para explotar otros grupos. Se ha sugerido que un empresario o empleador debe de considerar a sus empleados como “miembros de su propia familia”. Por ejemplo, al establecer las horas de trabajo, se dice a los empresarios que no fuercen a sus trabajadores a “trabajar por encima de su capacidad” y si la cantidad de trabajo es mucha se les dice que “compartan la carga”. El erudito musulmán, Maulana Manazir Ahsan Gilani, ha llegado a decir que las necesidades básicas de empleador y empleado deben de ser las mismas y que el número de horas de trabajo acordado se debe establecer dependiendo de la capacidad de cada trabajador. Una división más clásica de lo que son necesidades básicas la podemos encontrar el útil división de Abu Ishaq al-Shatibi en “necesidades”, “deseos” y “lujos”. Este sugiere que necesidades es aquello que es necesario para la subsistencia y que es “indispensable” para la supervivencia humana. “Deseos” es aquello que mejoran la calidad de vida mientras que eliminan dificultades que son soportables. Finalmente, “lujos” es aquello que añade belleza a la vida. Para nuestro propósito, el criterio establecido por la Organización Mundial del Trabajo es particularmente útil puesto que define específicamente que las necesidad básica incluyen “los requisitos mínimos de consumo privado de una familia”, siendo lo más importantes comida, techo y ropa y los “servicios esenciales” proveídos por la comunidad en general, como son agua potable, sanidad, transporte público y el acceso a hospitales y escuelas. Aunque esto puede parece un interpretación extrema de principios islámicos, apoya el principio de que un ética de igualdad está presente. Más aún, existen bases en la ley islámica para proveer los requisitos mínimos y que obligan al pago del impuesto para los pobres (Zakat) y que exime a todos aquellos cuya riqueza no llega a un nivel mínimo (nisab).

Participación de ganancias del trabajo

Un mecanismo fomentado por la ley islámica es el de mudaraba o la participación de ganancias. El principio básico es que “toda empresa debe establecer un programa para la participación de sus empleados en las ganancias”. En otras palabras, esta es una situación en la que un persona invierte mientras que la otra trabaja y “por acuerdo mutuo” dividen las ganancias. Como esto funciona es que “una parte acordada del beneficio de la empresa” será puesto aparte anualmente para el beneficio de los empleados como una “bonificación por las ganancias” y usado en parte para mejorar sus beneficios. Por ejemplo, entre otras cosas, estas ganancias podrían ser utilizadas para mejorar las condiciones de trabajo, obtener servicios de salud para los trabajadores, proveer “subsidios a los alimentos” o “subsidios a la educación” para los hijos, etc.

Esta noción de la división de las ganancias está presente en la ley islámica en algunas de las interpretaciones de sistema de impuestos para el bienestar (Zakat) que hemos mencionado anteriormente. En este esquema, el ‘trabajo’ y el ‘capital’ son considerados inversiones y contribuciones iguales a la sociedad y, por lo tanto, los tipos impositivos son establecidos de acuerdo a la inversión de cada uno ya sea en trabajo y/o en capital. La ganancia de los bienes o la producción se divide en en tres categorías separadas que describen la relación de trabajo y capital usadas para generar las ganancias. La primera categoría es la ganancia generada por los bienes producidos por la inversión de capital y trabajo de un mismo individuo. Esta ganancia tiene un tipo impositivo del 5%. La segunda categoría en cuando la ganancia es generada por la inversión de una de las dos, capital o trabajo. Esta categoría tiene un tipo impositivo del 10%. La última categoría es cuando la ganancia no es generada ni por trabajo ni por capital, por ejemplo, si te encontrase un cofre de oro sin haber trabajado ni invertido para ello. Esta categoría tiene un tipo impositivo del 20%. Por lo tanto, cuanto más inviertes en la sociedad con tu capital, trabajo o ambos, menos impuestos tienes que pagar.


Puede ver este estudio completo y una versión referenciada en: https://www.law.upenn.edu Traducido y editado por Nuevos Musulmanes

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