¿Qué es un Madhab? ¿Es necesario seguir uno?

Descartar el edificio monumental de siglos de erudición concentrada en los madhab no solo es una opinión, errónea, es descartar un Mercedes y elegir un go-cart

Descartar el edificio monumental de siglos de erudición concentrada en los madhab no solo es una opinión, errónea, es descartar un Mercedes y elegir un go-cart

Por: Nuh Ha Mim Keller

La palabra madhab deriva de una palabra árabe que significa ‘ir’ o ‘tomar un camino’, y se refiere a la elección de un mujtahid en relación a un número de posibles interpretaciones al derivar las órdenes de Allah de los textos primarios del Corán y los Hadiz en una cuestión en particular. En un contexto amplio, un madhab representa la escuela de pensamiento de un Imam mujtahid en particular, como puede ser Abu Hanifa, Malik, Shafi’f o Ahmad, junto a mucho otros eruditos de primera clases que vinieron tras cada uno de ellos en sus respectivas escuelas, quienes comprobaron las evidencias y refinaron e incrementaron su trabajo. Los Imam mujtahid fueron, por lo tanto, gente que explicó e hicieron operacionales el Corán y la Sunna en resoluciones específicas de nuestra vida y que se conoce de forma colectiva como fiqh o ‘jurisprudencia’.

En relación a nuestro Din, o religión, este fiqh es solo una parte, puesto que el conocimiento religioso que cada uno de nosotros posee es de tres tipos. El primer tipo es conocimiento general de los principios de la creencia en la unidad de Allah, en Sus ángeles, Libros, Mensajeros, la profecía de Muhammad, que la paz sea con él, etc. Cada uno de nosotros puede derivar este conocimiento directamente del Corán y los Hadiz. Este es el mismo caso con el segundo tipo de conocimiento, el que trata sobre los principios éticos islámicos como hacer el bien, evitar el mal, cooperar con otros en lo que es correcto y bueno, etc. Cada musulmán puede tomar estos principios generales, que forman la parte más amplia e importante de su religión, del Corán y la Sunnah.

El tercer tipo de conocimiento es el que trata con un entendimiento específico de las órdenes y prohibiciones específicas que conforman la sharía. En esto, dada la naturaleza y la cantidad de textos del Corán y de los Hadiz necesarios, las personas difieren en la capacidad académica para entender y deducir sentencias y decisiones sobre ellos. Pero todos hemos sido ordenados a implementarlos en nuestras vidas, en obediencia a Allah, y por lo tanto los musulmanes son de dos tipos, los que pueden hacer esto por ellos mismos, y esto son los Imam mujtahid, y aquellos que lo hacen a través de otros, esto es, siguiendo a un Imam mujtahid. Esto de acuerdo a las palabras de Allah:

Preguntad a la gente del Recuerdo si vosotros no sabéis (La abeja, 16:43)

Y también:

Si lo remitieran al Mensajero o a los que entre ellos tienen mando, lo sabrían los que de ellos están en condiciones de hacer averiguaciones. (Las Mujeres, 4:83)

Y en este último versículo del Corán la frase que ser refiere a los que están en condiciones de averiguarlo, se expresa en árabe “alladhina yastanbitunahu minhum”, refiriéndose a aquellos que tienen la capacidad de derivar conclusiones directamente de las evidencias, que en árabe de llama istinbat.

Estos y otros versículos del Corán y Hadiz obligan al creyente que no está al nivel de istinbat, o de derivar mandatos directamente del Corán y Hadiz, que pregunté y siga en esto a quien sí está en este nivel. No es difícil ver porque Allah nos ordena que preguntemos a los expertos, puesto que si cada uno de nosotros estuviese obligado a evaluar todos los textos primarios relacionados con cada asunto, una vida entera de estudio no sería suficiente, y tendríamos que, o dejar de lado ganarnos la vida o dejar nuestro Din, razón por la cual Allah dice en el Surat al-Tawba, en el contexto del jihad:

No conviene a los creyentes que salgan de expedición todos a la vez, es mejor que de cada grupo salga una parte, para que así haya otros que puedan instruirse en la práctica de Adoración y puedan advertir a su gente cuando regresen, tal vez así se guarden. (At-Tawba, 9:1229)

Los titulares que escuchamos hoy sobre “seguir el Corán y la Sunna en vez de un madhab”, están lejos del objetivo y de ser relevantes, puesto que todos estamos de acuerdo que hemos de seguir el Corán y la Sunna del Profeta, que la paz sea con él. El asunto es que el Profeta, que la paz sea con él, ya no está vivo para enseñarnos personalmente, y todo lo que tenemos de él, ya sea de Corán o de Hadith, se nos ha transmitido a través de eruditos islámicos. Por lo que no es una cuestión de si tomamos o no nuestro Din de eruditos, sino de qué eruditos. Y esta es la razón por la que tenemos madhabs en el Islam: porque la excelencia y superioridad de la erudición de los Imam mujtahid -junto con los eruditos tradicionales que les siguieron en cada una de las escuelas y quienes evaluaron y expandieron su trabajo tras ellos- han pasado el examen de la investigación erudita y han ganado la confianza de los musulmanes que practican y piensan durante siglos de grandeza islámica. La razón por la que los madhab existen, su beneficio pasado, presente y futuro, es que proveen miles de respuestas con sentido, basadas en el conocimiento, a las preguntas de los musulmanes de cómo obedecer a Allah. Los musulmanes se han dado cuenta de que seguir un madhab significa seguir a un super-erudito que no solo tenía un conocimiento exhaustivo de los textos del Corán y Hadiz relacionados con cada asunto, sino que también vivió en un era un milenio más cerca del Profeta, que la paz sea con él, y sus Compañeros, cuando la taqwa, o la consciencia reverencial de Dios, era la norma. Estas dos condiciones están en fuerte contraste comparadas con la erudición de hoy en día.

Mientras que el slogan de volver al Corán y la Sunna puede ser atractivo, la realidad es que supone un inmenso salto hacia atrás, una llamada a abandonar siglos de detallada erudición caso por caso dedicada a encontrar y articular los órdenes del Corán y la Sunna; una esfuerzo muy sofisticado, interdisciplinar hecho por mujtahids, especialistas del Hadiz, exegetas del Corán, lexicógrafos, y otros maestros de las ciencias legales islámicas. El abandono de los frutos de esta investigación, la Sharía islámica, por seguir a sheijs contemporáneos, quienes, a pesar de sus pretensiones, no están al nivel de sus predecesores, es el abandono de algo probado y funcional por algo que, en su mejor forma, es como mucho, un intento.

La retórica de seguir la Sharía sin seguir un madhab en particular es como la persona que va a un concesionario para comprar un coche pero insiste en no comprar ningún fabricante conocido -ni un Volkswagen, ni Toyota ni Rolls-Royce- sino simplemente un “coche puro y simple”. Esta persona no sabe realmente lo que quiere. Los coches a la venta no llegan así, sino en diferentes tipos. El vendedor puede que esboce un sonrisa perdonadora y solo puede indicar que los productos sofisticados vienen de sofisticados medios de producción, de fábricas con una división del trabajo entre quienes prueban, producen y ensamblan la muchas partes de un producto final. Es la naturaleza de un esfuerzo humano colectivo el producir algo mucho mejor que cualquiera de nosotros podría hacer solo y por su cuenta, incluso aunque nos dieran las herramientas necesarias y cincuenta, o incluso mil años.

Y así sucede con la Sharía, que es mucho más compleja que cualquier coche, porque trata con el universo de las acciones humanas y con una amplia variedad de interpretaciones de los textos sagrados. Esta es la razón por la que descartar el monumental edificio de la erudición de los madhab en hacer operacional el Corán y la Sunna, para adoptar el entendimiento y opiniones de un shaij contemporáneo no es solo un opinión equivocada, es deshacerse de un Mercedes y elegir un go-cart.


Fuente: masud.co.uk Traducido por Nuevos Musulmanes

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