Seguir a tu conciencia: una protección en el Islam

La conciencia es un reflejo del estado del corazón y la mente

La conciencia es un reflejo del estado del corazón y la mente

Por: Abu Amina Elias

La conciencia humana, al-damir, tiene un papel importante en el vida diaria del creyente. Es una intuición natural que reside en el corazón por la que la gente puede reconocer lo bueno y lo malo. Actúa como fuente de guía y autoridad moral para el individuo, para ser complementada y refinada por la sabiduría de la revelación divina.

La definición de la rectitud en el Islam es tener un buen carácter, una disposición interna sincera y un corazón puro que nos motiva para llevar a cabo buenas acciones. Por esta facultad moral podemos reconocer las faltas por cómo afectan al corazón. Si el creyente se siente incómodo o vacilante a la hora de hacer una acción y le daría vergüenza que la gente le viese haciéndola, entonces esto es una indicación firme de que esa acción es incorrecta.

An-Nawwas ibn Sam’an transmitió que el Mensajero de Allah, que Allah le dé paz, dijo:

“La rectitud es buen carácter, y la acción incorrecta es lo que se agita tu corazón y odiarías que la gente supiese de ello”. (Sahih Muslim, 2553)

Abu Umamah transmitió: “Un hombre preguntó el Profeta: ‘¿Qué es las creencia?’. El Mensajero de Allah, que Allah le dé paz, dijo:

“Si te alegras por tus buenas acciones y te entristeces por tus malas acciones, entonces eres un creyente”.

El hombre dijo: ‘¿Oh Mensajero de Allah, que es una mala acción?’. El Profeta dijo:

“Si algo agita tu alma (nafs), debes de abandonarlo”. (Musnad Ahmad, 21695)

Ibn Mas’ud, que Allah esté complacido con él, dijo: “La mala acción es aquello que perturba el corazón”. (Al-Zuhd li-Hannad, 935)

Los creyentes no alcanzan las cimas de la creencia hasta que no abandonan las acciones que son dudosas y discutibles. Si nuestros corazones y mentes tienen duda sobre una acción en concreto, entonces deberíamos abandonarla.

Hasan ibn Ali transmitió que el Mensajero de Allah, que Allah le dé paz, dijo:

“Abandona lo que te hace dudar por lo que no te hace dudar. Ciertamente, la verdad trae tranquilidad y la falsedad siembre la duda”. (Sunan Tirmidhi, 2518)

Ibn Umar, que Allah esté complacido con él, dijo: “El siervo no alcanzará la realidad de la taqwah, hasta que no abandone lo que se agita en su corzaón”. (Bujari, 8)

La conciencia moral es parte de la fitrah, la disposición o instinto natural, que Allah ha creado en el alma del ser humano. La revelación divina activa la conciencia moral inherente a la gente. La religión construye sobre esta conciencia natural y la refina con conocimiento e instrucción.

Dice Allah en el Corán:

Mantén tu rostro sin apartarlo de la Adoración primigenia, como hanif. La marca original* de Allah, con la que ha marcado a los hombres al crearlos. No se puede reemplazar la creación de Allah.Esa es la forma de Adoración genuina, sin embargo la mayoría de los hombres no saben. (Los Romanos, 30:30)

Esta es la razón por la que Allah se refiere constantemente a la bondad como ma’ruf, que significa literalmente el bien que es conocido y reconocido. Como contraste, la maldad se refiere como munkar, que literalmente significa la maldad que es desconocida y rechazada.

Ibn Rajab escribió: “Por esta razón Allah ha nombrado lo que ordena como lo reconocido (ma’ruf) y lo que prohibió como desconocido (munkar). (Jāmi’ al-‘Ulūm wal-Ḥikam 2/95)

Allah ordena a menudo a los creyentes a llevar a cabo acciones que son ma’ruf, acciones correctas y buenas que no están legalmente especificadas pero cuyo contexto apropiado se puede deducir por la intuición. Por ejemplo, Allah ordena a los guardianes de una propiedad a que no la entreguen a quienes la arruinarán, sino que se hable con ellos con buenas maneras:

“Y habladles con palabras convenientes”. (Las Mujeres, 4:5)

Los comentaristas están en desacuerdo sobre el significado exacto de ma’ruf en este contexto, pero todos entienden que significa una palabra buena y una acción correcta. El significado general permite a los creyentes usar su instinto para determinar lo que es mejor decir cuando nos encontramos en una situación similar. En otras palabras, haz aquello que sabes en tu corazón y cabeza que es correcto.

Parte del instinto natural del ser humano, también es sentir culpa, vergüenza y arrepentimiento cuando hacen una mala acción. Allah ha creado esta parte del ser humano y hace un juramento por ella para llamar la atención sobre esta:

Dice Allah:

¡Y juro por el alma que se reprocha*! *[La que se reprocha a sí misma sus faltas.] (El Levantamiento, 75:2)

El corazón humano, de forma natural, se reprocha a sí mismo cuando comete una mala acción, o se arrepiente de no haber llevado a cabo una buena.

Ikrimah explicó el significado del alma que se reprocha a sí misma diciendo: “Se reprocha a sí misma por el bien y el mal”. Y Muyahid dijo: “Se arrepiente de lo que se ha perdido y se lo reprocha”. (Tafsir al-Tabari, 75:2)

Por lo tanto, la conciencia humana es un sentido natural de justicia y rectitud, una voz interna que la gente debería de escuchar cuando toma decisiones en su vida diaria. Sentimientos de culpa, arrepentimiento, vergüenza o duda son indicaciones claras que una acción en particular es incorrecta. Mientras que los sentimientos de tranquilidad, satisfacción y paz de espíritu son el resultado de hacer buenas acciones.

Ibn Al-Qayyim escribe: En la clemencia, el perdón y la paciencia se encuentra la dulzura de la creencia, la tranquilidad de espíritu y la calma, así como la nobleza del alma, su honor y su ascensión sobre la satisfacción con la venganza.

Los creyentes deben de seguir su conciencia incluso cuando entra en conflicto con el veredicto religioso (fatwa) de un erudito (mufti). El Islam no anima a la gente a seguir ciegamente a líderes religiosos cuando su corazón les dice otra cosa.

Abu Tha’laba transmitió: “Dije: ‘Oh Mensajero de Allah, dime lo que es lícito e ilícito para mi’. El Profeta, que la paz sea con él, dijo:

“La rectitud es serenidad en el alma y tranquilidad en el corazón. Las acciones incorrectas no son cómodas al alma y no satisfacen al corazón, incluso si el juez (mufti) da su aprobación”. (Musnad Ahmad, 17396)

Wabisa ibn Ma’bad transmitió que el Mensajero de Allah, que la paz sea con él, le dijo:

“¿Has venido a preguntarme por la rectitud y las maldad?”.

Dije: “Sí”. El Profeta cerró su puño y se golpeó el pecho diciendo:

“Consulta a tu alma, consulta a tu corazón, oh Wabisa. La rectitud es aquello que reafirma tu alma y tu corazón, y la maldad es lo que que se agita en tu alma y pone tensión en tu corazón, incluso si la gente lo aprueba con su juicio una y otra vez”. (Sunan al-Darimi, 2533)

Abdur Rahman ibn Mu’awiyah transmitió: “Un hombre preguntó al Profeta: ‘¿Oh Mensajero de Allah, qué es lícito e ilícito para mi?’. El Mensajero de Allah, que la paz sea con él, golpeó su pecho y dijo:

Lo que sea que tu corazón rechaza, abandónalo. (al-Zuhd wal-Raqā’iq 1147)

Ibn Mas’ud, que Allah esté complacido con él, dijo: “Cuidado con lo que perturba tu corazón. Si algo intranquiliza tu corazón, abandónalo”. (Jāmi’ al-‘Ulūm wal-Ḥikam 2/95)

La razón por la que los eruditos no se siguen de forma ciega es porque, incluso los más conocedores y temerosos, todos cometemos errores. Todo juez pueda dar un mal veredicto en un momento dado, todo erudito tiene una laguna en su conocimiento. Los hombres y mujeres sabios no son inmunes al error. Si la declaración de una persona sabia contradice nuestra conciencia, entonces no debemos aceptarla.

Abu Idris transmitió que Mu’adh ibn Yabal, que Allah esté complacido con él, dijo:  “Os advierto sobre la desviación del hombre sabio, puesto que Shaytan puede hablar una palabra de desviación mediante el hombre sabio y el hipócrita puede decir la verdad. Por lo tanto, aceptar la verdad puesto que la verdad es una luz”.

Le respondieron: ‘¿Cómo podemos saber si el hombre sabio, que Allah tenga misericordia de él, ha hablado de forma errónea?’.

Mu’adh dijo: “Es una palabra de él que rechazais, y decís ‘¿qué es esto?’. Pero no os volváis contra él, puesto que puede que se retracte y vuelva a algo que reconocéis. Ciertamente, el lugar de la creencia y las acciones ha sido establecido hasta el Día de la Resurrección, y quien las busque las encontrará”. (Hilyat al-awliya, 819)

La conciencia moral del creyente es una punto de verificación muy importante contra el mal uso o abuso de la religión. Toda persona tiene el potencial de malinterpretar la sabiduría de la revelación divina, mal-entender textos sagrado, aplicar mal los principios, o, en el peor de los casos, usar la fuentes sagradas para propósitos malignos. Para compensar esto, Allah nos ha dado un sentimiento innato de justicia y rectitud para complementar nuestro entendimiento e interpretación del Corán y la Sunnah.

A pesar de esto, la conciencia humana no puede ser una autoridad moral absoluta para el creyente. Tiene que estar ayudada por el conocimiento, la razón, y la sabiduría de la revelación divina. Todos persona empieza su vida con una conciencia pura pero las influencias externas, los malos caracteres y los susurros del Shaytan corrompen los corazones y las mentes de la gente. Cuando los corazones están corruptos y las mentes son ignorantes, la conciencia se puede convertir en una fuente de equivocación.

Iyad ibn Himar transmitió que el Mensajero de Allah, que Allah le dé paz, dijo:

“Allah ha dicho: He creado a todos mis siervos como creyentes verdaderos (hunafa) pero los shaytanes los apartan de su religión. Hacen ilícito lo que es lícito para ellos y les ordenan que me atribuyan asociados pese a que ninguna autoridad les ha sido revelada”. (Sahih Muslim, 2865)

Todos el mundo tiene un sentimiento natural de vergüenza que debería ser un fuente de guía moral. Pero hay quien reprime su sentido de la vergüenza una y otra vez hasta que casi desaparece. Cuando esta vergüenza desaparece, una persona hará cualquier cosa independientemente de que sea bueno o malo. Nunca se contendrán por la culpa o el arrepentimiento.

Abu Mas’ud transmitió que el Mensajero de Allah, que la paz sea con él, dijo:

“Ciertamente, de entre las palabras que ha obtenido la gente de los profetas están estas: si no tiene vergüenza, haz lo que quieras”. (Sahih Bujari)

Por lo que la conciencia es una parte importante de la guía moral, pero no la única fuente de guía.

En resumen, los creyentes y los seres humanos en general, nacen con una conciencia pura que les ayuda a diferenciar el bien del mal, lo bueno de lo malo. La revelación divina activa la conciencia de los creyentes, la refina y la guía a su mejor forma. Al mismo tiempo, la conciencia es una prueba contra el mal-uso y abuso de las escrituras. El mayor nivel de claridad moral se puede conseguir cuando la conciencia se lleva a la armonía y es reconciliada con los principios de la religión.


Fuente: abuaminaelias.com Traducido y editado por Nuevos Musulmanes

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