Sobre la Majestad de Allah y el amor hacia Él en el Corán, por Ibn al-Qayyim

Por: Ibn al-Qayyim

El erudito Ibn al-Qayyim nos recuerda en este corto texto, extraído de su libro al-Fawâ’id que la reflexión sobre la Majestad de Allah en el Corán, tal y como Él se describe a Sí mismo y sobre nos lleva a un reconocimiento profundo de nuestra dependencia absoluta de Él, y este es el éxito en esta vida y en la próxima. 

Reflexiona sobre las indicaciones del Corán. Encontrarás un Rey a quien pertenece toda la soberanía y toda la alabanza. Las riendas de todos los asuntos están en Sus manos, su origen es de Él y su regreso es a Él. Establecido sobre Su dominio, ninguna cosa por oculta que está puede esconderse de Él en los rincones de Su reino. Él es perfectamente conocedor de lo que hay dentro de las almas de Sus esclavos, observando sus asuntos privados y públicos. Solamente Él rige su reino; Él oye y ve, da y retiene, recompensa y castiga, honra y humilla, crea y provee, toma y da vida, porciones y planes.

Los decretos bajan de Él, el más extenso y el más diminuto, y ascienden a Él también. Ninguna partícula se mueve excepto por Su permiso, y ninguna hoja cae excepto por Su conocimiento. Reflexiona sobre cómo lo encuentras alabándose a sí mismo, exaltándose a a sí mismo, agradeciéndose a sí mismo, aconsejando a Sus esclavos, dirigiéndolos a lo que contiene su felicidad y éxito, animándolos hacia ello y advirtiéndoles de lo que contiene su destrucción. Les da conocimiento de Él través de Sus nombres y Sus atributos, y le da amor (por Él) por Sus bendición y favor.

Les recuerda sus mercedes, las ordena aquello que las perfeccionará y les advierte de su ira. Les recuerda los regalos que les tiene preparados si le obedecen y los castigos que les tiene preparados si le desobedecen. Les informa de lo que hace con Sus amados esclavos, así como con Sus enemigos, y cuáles fueron sus fines [en el pasado]. Alaba a sus amados esclavos por sus acciones justas y excelentes descripciones y condena a sus enemigos por sus malas acciones y descripciones feas. Traza parábolas, alterna en la variedad de Sus evidencias y pruebas y refuta los conceptos erróneos de Sus enemigos con las respuestas más perfectas.

Él declara a los veraces como verdaderos y los mentirosos como mentirosos, afirma la verdad absoluta y guía a Su camino, invita a las tierras de la seguridad y recuerda sus descripciones, su belleza y dicha, y advierte de las tierras de la fatalidad, y recuerda sus castigos, su fealdad y dolores. Recuerda a sus esclavos su necesidad de Él, y cuán desesperadamente necesitan de Él en todos los sentidos; el hecho de que no pueden prescindir de Él ni durante el parpadeo de un ojo. Les recuerda Su independencia de ellos y de todo lo que existe, y que sólo Él es independiente de todo lo demás y que todo lo demás -por su misma naturaleza- está tremendamente necesitado de Él. Les recuerda que nadie alcanza el peso de una brizna de bien, o cualquier cosa por encima de eso o por debajo de eso, excepto por Su generosidad y misericordia, ni el peso de una brizna de mal, o cualquier cosa por encima de eso o por debajo de eso, excepto por Su justicia y sabiduría.

No damos cuenta en su advertencia a aquellos a los que ama, que es la más amable advertencia, y que Él es quien corrige sus faltas, el perdonador de sus equivocaciones, el garante de su perdón, el rectificador de su corrupción, Su Protector, su Victorioso, quien mejor dispone de sus asuntos, su Salvador de toda miseria, el Guardián de Sus promesas, y Él es su guardián, aparte de quien no tienen guardián. Él es su verdadero Señor, y el victorioso sobre sus enemigos, ¡cuán excelente Señor y cuán excelente Victorioso!

Cuando los corazones testifican reflexionando sobre Corán este Rey, Inmenso, Compasivo y Majestuoso, que todo cuanto existe es Su asunto ¿cómo pueden no amarlo, competir en cercanía con Él, gastar sus respiraciones en ganar Su amor, y que esto sea más amado que todo lo demás y Su complacencia sea preferida por encima de todo lo demás? ¿Cómo [el corazón] no vive entonces unido a Su recuerdo hasta que Su amor, anhelo de Él, y estar complacido con Su compañía, se convierte en su nutrición, fuerza y medicina -hasta el punto de que, si pierde ésto, se corrompe y destruye, y no disfruta en absoluto de la vida?


Fuente: Extraído del libro al-Fawâ’id, desde: http://muslimmatters.org Traducido y editado por Nuevos Musulmanes Es

Related Post