Una vida orientada hacia Dios

Una vida orientada hacia Dios

Una vida orientada hacia Dios

Autor: Redacción

La tierra es un planeta que gira constantemente alrededor del sol. Tarda un año en completar un vuelta completa. Este movimiento de la tierra alrededor del sol es esencial para la plenitud de la vida en la tierra. Si la tierra no girase alrededor del sol su existencia no tendría sentido y la vida cesaría de existir.

Este es un ejemplo práctico de cómo debemos llevar nuestras vidas en este mundo. Este ejemplo es una demostración física de cómo el hombre debe girar en torno a Dios así como la tierra gira en torno al sol. Esto quiere decir que todas las actividades humanes deben basarse en Dios.

La tierra gira según se lo ordenan las leyes de la naturaleza; pero el ser humano por su propia voluntad debe someterse a Dios. Debe construir una vida basada en la realidad de Dios. Esta conciencia es la elevación real del ser humano. En esta consciencia está el secreto del éxito. Una vida orientada a Dios se inicia con el descubrimiento de Dios, cuando los individuos, hombres o mujeres, descubren a Dios quiere decir que han descubierto la verdad y esta trasciende a todo su ser. Este sentimiento debe haber descubierto que la verdad es un experiencia tan sobrecogedora que los llena con una convicción duradera que remueve toda frustración de sus vidas. Cuando esto es así las pérdidas no se consideran como tales, pues a pesar de ellas, los individuos nunca pierden su principal bien: Dios está con ellos.

El ser humano logra esto meditando sobre la creación de Dios. Este universo es una expresión de los atributos divinos. Es una manifestación de la realidad de Dios. Dios es aparente a través de Su creación tan claro como un ser humano ve su reflejo en el espejo.

Lo vasto del espacio le dice al hombre que Dios, su creador, es ilimitado. La observación del sol y las demás estrella nos muestra que Dios es todo luz. La altura de las montañas nos muestra la grandeza de Dios. Las olas del mar y la corriente de ríos nos dice que Dios es poseedor de infinitas bendiciones. Vemos la bondad de Dios en el verdor de los árboles. La existencia del ser humano se convierte en una prueba de la existencia de Dios. En la brisa del aire se experimenta un toque Divino.  El canto de las aves nos recuerda a Dios.

Para el ser humano una vida orientada hacia Dios se inicia con la conciencia de Dios. Empieza a sentir la presencia de Dios pues todo le recuerda a Él. El recuerdo de Dios nunca abandona su corazón y su mente. Sus mañanas y sus tardes la pasa como si viviese en la vecindad de Dios, así como la lluvia cubre las cosechas y las alimenta, así está el hombre inmerso en el recuerdo de Dios.

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